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Parecía impensable a mediados de marzo, pero la crisis del Covid-19 ha empezado a menguar, y poco a poco estamos retomando nuestros hábitos. Las diferentes fases en la desescalada han facilitado una progresiva vuelta a regreso a la rutina, pero con ligeros cambios para garantizar la seguridad de todos, el principal y más llamativo, las mascarillas. Las autoridades sanitarias han establecido como obligatorio el uso de mascarillas en espacios cerrados y en aquellas situaciones en las que no pueda mantenerse la distancia de seguridad en entornos abiertos. ¿Pero qué sucede con el ejercicio al aire libre? Hoy vamos a hablar de cómo compaginar las actividades deportivas con la necesidad de llevar mascarilla, en qué situaciones es recomendable dejar de usarla, y cuando es de obligatorio cumplimiento.
Los problemas de hacer deporte con mascarilla
Llevar la mascarilla puesta cuando realizamos alguna actividad física conlleva inevitablemente a dificultar nuestra respiración. Por supuesto todo dependerá del esfuerzo que estemos llevando a cabo y de la intensidad del ejercicio. No es lo mismo ponerse una mascarilla para caminar que para ir en bicicleta. A medida que se incremente la carga muscular y el ritmo cardiaco, la sensación de asfixia será mayor, pudiendo llegar a provocar una mayor fatiga en el usuario al verse reducida la cantidad de oxígeno que llega a sus pulmones.
Esto no quiere decir que hacer ejercicio con mascarilla suponga un riesgo para nuestra salud. No vamos a sufrir ninguna conmoción o desmayo instantáneo por salir a correr con la mascarilla puesta, pero sí debemos estar atentos a posibles síntomas como mareos, dolor de cabeza, agotamiento y falta de aire. Ante el menor atisbo e estar sufriendo alguno de estos signos, los expertos recomiendan detener de inmediato la actividad deportiva y tomar un descanso. Lo mejor es elegir un lugar alejado del carril bici o el camino que hayamos tomado para mantener la distancia de seguridad con los demás usuarios de la vía. Acto seguido deberemos retirar con la mascarilla y tomar aire.
No tocar la mascarilla mientras hacemos ejercicio
Antes del estallido de la pandemia nos tocábamos la cara y los ojos casi de forma instintiva, pero ahora toda precaución es poca. Cuando hacemos ejercicio tendemos a retirarnos el sudor de la cara, pero ahora esta práctica puede considerarse de riesgo. A esto hay que sumar la incomodidad de llevar la mascarilla puesta mientras montamos en bici o corremos, lo que genera una membrana de aire caliente que reseca los labios y la piel.
Llegará el momento en el que retirarse la mascarilla será inevitable. Esto podemos hacerlo, pero hay que tener cuidado de no meter la pata. Y sea por agotamiento, sudor, o dificultades para respirar, debemos evitar a toda costa tocar la superficie de la mascarilla. En caso de tener que retirarla, elige siempre un lado y agarra una de las gomas de sujeción para descolgarla con cautela. De esta forma evitarás que la mascarilla se caiga, pues quedará sujeta de la otra goma, al tiempo que evitarás manosear el filtro.
Este método es especialmente útil para cuando necesitemos rehidratarnos y basta con revertir el gesto para volver a colocarla en su sitio. Fácil, rápido y sobre todo, muy seguro. Por supuesto, quítate la mascarilla siempre en un lugar apartado en el que puedas mantener la distancia social recomendada.
Excepciones al uso de la mascarilla
Cabe destacar que en el BOE no figura ninguna referencia explícita al uso obligatorio de la mascarilla durante el ejercicio, no obstante, sí especifica que en espacios cerrados es de uso obligatorio. Muchos gimnasios y centros deportivos han establecido como criterio para poder acceder al interior el llevar puesta una mascarilla, pero es posible retirarla cuando se vaya a practicar la actividad física. Esta excepcionalidad se debe a que estas instalaciones cuentan con aforo limitado y mamparas de protección que aseguran la total separación entre los diferentes usuarios. Además, los diferentes aparatos de gimnasia se higienizan con cada uso.
Para las actividades al aire libre, las dudas se mantienen. Muchos expertos coinciden en que es más importante mantener la distancia de seguridad que el uso de las mascarillas. Al final, todo reside en aplicar el sentido común y la empatía. Si vamos a montar en bici o a correr por un sendero muy frecuentado, lo lógico es llevar puesta la mascarilla como medida preventiva. En cambio, si hemos elegido una ruta solitaria, podemos retirarnos sin problema la mascarilla, siempre y cuando la tengamos a mano para cuando estemos de regreso.
En definitiva, vayamos o no a realizar ejercicio siempre será necesario tener a mano una mascarilla cuando salgamos de casa. En nuestra tienda online encontrarás mascarillas para todos los gustos, desde pediátricas e infantiles para los mas pequeños, hasta las tipo FFP2. Todas son ideales para garantizar tu seguridad y realizar ejercicio al aire libre, eso sí, aplicando el sentido común y prestando atención a las señales que nos indica nuestro cuerpo.
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