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El glaucoma es una enfermedad del ojo que le roba la visión de manera gradual. Por lo general no presenta síntomas y puede resultar en la pérdida de la visión de manera repentina.
Sin el tratamiento apropiado, el glaucoma puede llevar a la ceguera. La buena noticia es que, con exámenes oftalmológicos periódicos, la detección temprana y el tratamiento puede preservarse la vista.
Cuáles son las causas del glaucoma
El glaucoma es muchas veces llamado el "ladrón silencioso de la vista", ya que, en la mayoría de los casos, no se presenta con dolor u otros síntomas hasta que se llega a un nivel perceptible de pérdida de visión permanente.
Existen unos parámetros bajo los que hay más posibilidades de padecer glaucoma, como son los antecedentes familiares (aumentan hasta 10 veces el riesgo de padecer glaucoma), la diabetes, el tabaco, la miopía y la hipermetropía, el tratamiento prolongado con corticoides, o la exposición al sol. Y por supuesto, la edad.
El envejecimiento es uno de los factores de riesgo más importantes. Con la edad, la profundidad y el volumen de la cámara anterior disminuye predisponiendo al bloqueo pupilar y con ello aumenta la prevalencia de glaucoma de cierre angular.
En la mayoría de las ocasiones, el glaucoma se asocia a una presión intraocular alta (hipertensión ocular). No obstante, también puede ocurrir cuando la presión intraocular (PIO) se encuentra en niveles normales.
Por tanto, si no es tratado o controlado, el glaucoma provoca en las primeras fases una pérdida de la visión periférica y finalmente conduce a la ceguera.
Cómo se puede tratar el glaucoma
El tratamiento puede incluir cirugía, láser o medicación, dependiendo de la gravedad del glaucoma. Habitualmente, para el control inicial del glaucoma se recurre a gotas para los ojos conjuntamente con medicación para lograr la reducción de la PIO.
Al ser el glaucoma una condición que no genera dolor, muchas veces puede generar un descuido en la seriedad con que el paciente sigue las instrucciones sobre el uso de las gotas de ojos, que ayudan a controlar la presión intraocular y evitar daños permanentes.
De hecho, la principal causa de ceguera por glaucoma, se debe a la falta de adhesión al tratamiento con medicación.
Si usted siente molestias o disconformidad a la hora de utilizar las gotas para el glaucoma, nunca las abandone sin antes consultar a su profesional de la visión por una terapia alternativa.
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